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Antonio Cassano Rebel UnitedGetty/Footballco
Traducido por

La apuesta sobre la comida con Ronaldo, las broncas con cualquiera que lo defendiera: así Antonio Cassano tiró por la borda, conscientemente, una carrera de nivel mundial

«cassanata»

Sustantivo femenino (jocoso, irónico): gesto, comportamiento o salida típica del futbolista Antonio Cassano. 

Si Antonio Cassano, por improbable que parezca, cayera en el olvido, podrá consolarse sabiendo que su nombre ha entrado en el vocabulario italiano: desde 2008, «cassanata» figura como neologismo en el diccionario Treccani.

Decassanate Cassano ha acumulado muchas: basta pensar en cuando, frustrado por no haber sido alineado en el Real Madrid, imitó en público al entrenador Fabio Capello. 

O cuando apostó con Ronaldo Fenómeno quién comería más cruasanes. Cassano se ganó el apodo de «El Gordito» porque Ronaldo, en el Real, ya era «El Gordo». En realidad era él quien comía más dulces: en los primeros siete meses en Madrid ganó doce kilos. Demasiado incluso para Cassano. En ninguno de sus muchos equipos lo hizo peor: tras 18 meses y solo cuatro goles, la aventura con el Real Madrid terminó. 

Real Madrid TrainingGetty Images

El «Galáctico» más extraño del Real Madrid

Su llegada al Real Madrid sigue siendo la más extraña de la era de los Galácticos, incluso más que la de Thomas Gravesen. El danés estaba fuera de nivel en el plano técnico, Cassano en el carácter. Todavía hoy uno se pregunta qué tenía en mente Florentino Pérez con aquella última incorporación de su primer mandato.

A los 23 años era considerado uno de los mayores talentos de su generación, con 52 goles y 9 asistencias en 161 partidos con la Roma. En sus cuatro años y medio en la capital, sin embargo, se había puesto en contra a casi todos los dirigentes de la Roma.

El capitán era Francesco Totti y consideraba a Cassano un hermano futbolístico. Lo había alojado en su casa y al final ya no le dirigía la palabra: Cassano había sospechado que Totti y sus padres le habían robado un cheque y montó una escena enorme. Ni siquiera sirvió para calmarlo la objeción de Totti, que ganaba mucho más que él y no tenía ningún motivo para robarle el dinero.

Cassano encontró después el cheque en su coche, caído del bolsillo del pantalón, pero ya era demasiado tarde para arreglarlo.

Antonio Cassano Real MadridGetty

«No respeté ninguna regla y me divertí»: Antonio Cassano en el Real Madrid


En la temporada 2004/2005, tras la salida de Fabio Capello, la Roma cambió cuatro entrenadores: Cassano fue responsable de al menos una de esas dimisiones: Rudi Völler dimitió en septiembre de 2006, después de solo 26 días en el cargo, exasperado por las travesuras del delantero. Cassano se había peleado en el campo en el primer partido de liga contra la Fiorentina y había sido expulsado. Cuando Völler intentó hablar con él, se fue. Y Cassano criticó públicamente tanto la multa récord de 100.000 euros como al entrenador.

Völler dejó la Roma, pero tampoco con los otros entrenadores mejoraron las cosas. Luciano Spalletti, en sus últimos seis meses en la Roma, lo excluyó once veces de la convocatoria por motivos disciplinarios. A pesar de eso, Rosella Sensi, entonces presidenta, le ofreció un nuevo contrato muy ligado a su rendimiento sobre el campo. Y también aquí Cassano respondió llenándola de palabrotas en público. 

Su carrera parecía acabada antes incluso de empezar: ningún gran club de la Serie A mostraba ya interés por un jugador que alternaba destellos de genio con comportamientos irracionales. 

Entonces llegaron el Real Madrid y Pérez, que pagaron 5,5 millones de euros por el traspaso y casi le doblaron el sueldo. Entonces llegaron el Real Madrid y Pérez, que pagaron 5,5 millones de euros por el traspaso y casi le doblaron el sueldo. ¿Y Cassano? «Hice de todo para arruinarlo todo. No respetaba ninguna regla y me divertía haciéndolo».

Más allá de los atracones y las orgías (declaró haber estado con 600 mujeres antes del matrimonio, en gran parte en los 18 meses madrileños con doce kilos de sobrepeso), de él en el Real Madrid solo se recuerda la chaqueta de piel con la que apareció en el Bernabéu en enero de 2006. 


imago-sport-374002.jpgIMAGO

Por qué Antonio Cassano es un rebelde

A diferencia de otros talentos problemáticos, Cassano también es autocrítico y reflexivo. Se abandona a las suyas «cassanate» con plena conciencia, sabe cuándo se ha pasado y, con el tiempo, pide perdón a quien ha herido. Siempre le ha ayudado el hecho de no tomarse demasiado en serio y de saber reírse de sí mismo. Con él es fácil perder la paciencia, pero es casi imposible no encontrarlo divertido y simpático. 

Durante cinco años Totti y él no se hablaron; hoy vuelven a ser amigos. También Capello, el entrenador que lo lanzó en la Roma y luego en el Real Madrid, le ha perdonado mucho (aunque siguió decepcionado) y hoy habla de él con respeto. 

Desperdició un talento inmenso, echó a perder lo que había construido, pero con una coherencia casi admirable. Y, sin embargo, al final tuvo una gran carrera.

Es fácil atribuir sus faltas de disciplina, su relación difícil con la autoridad y su incapacidad para confiar en los amigos a una infancia complicada. Antonio Cassano creció en Bari Vecchia, en los años 80 y primeros 90, uno de los barrios más pobres del sur de Italia. En los últimos años, Bari Vecchia se ha lavado la cara: las calles del casco antiguo están limpias y las casas estrechas y los sótanos han sido rehabilitados.

Donde hoy los turistas pasean entre los callejones y observan a las abuelas preparar las orecchiette, antes se vivía en una zona off-limits, con las guías de la ciudad advirtiendo de los carteristas. Allí Antonio jugó al fútbol en la calle y se dice que solo pisó un campo de verdad a los 13 años. Se crea o no, siempre siguió siendo un chico de la calle. Su padre no se interesaba por él, su hermanastro mayor forzaba máquinas expendedoras, coches y casas; todavía hoy pasa más tiempo en prisión que fuera. Antonio sostiene que repitió seis veces primero de primaria, antes de dejar la escuela.  


imago-sport-1069930036.jpgIMAGO


El Messi antes de Messi

Cassano está convencido de que, sin aquel gol, se habría convertido en un criminal. De un momento a otro, el chico de nadie de Bari Vecchia se convirtió en Fantantonio, El Pibe de Bari, inspirándose en El Pibe de Oro Diego Armando Maradona; después de aquel gol contra el Inter, todos lo llamaron así. 

Así lo describe en su autobiografía escrita con el periodista Pierluigi Pardo: «Perotta me pone un pase perfecto de 50 metros, la controlo con el tacón, supero a Blanc, que está retrocediendo en esprint, juego el balón entre él y Panucci, que está entrando al corte, y mando a ambos a chocar contra la valla. Remato al rincón y luego veo la grada acercarse cada vez más. La celebración. Había nacido». 

Quien estaba en el estadio o en casa delante de la tele recuerda que en aquel momento estaba ocurriendo algo más que un simple, improbable y maravilloso gol de la victoria por 2-1 del Bari sobre el Inter en el minuto 88. Todavía hoy, al volver a ver las imágenes en YouTube, pone la piel de gallina. 

La jugada en solitario, el gol, el éxtasis de la grada, los aficionados y el niño rubio que ya no quería volver al campo.

A Cassano le había bastado una sola titularidad en la Serie A para ser citado en el mismo aliento que Maradona, Baggio y Del Piero: el Messi antes de Messi. «¡En mi época de máximo esplendor era mejor que Roberto Baggio, Francesco Totti y Alessandro Del Piero!»

Sin embargo, declaró recientemente en su popular programa de YouTube «Viva El Futbol» que nunca alcanzó aquella «época de máximo esplendor ni en mi carrera ni en mi vida».

Cassano, ¿mejor que Totti, Del Piero, Baggio... y Cristiano Ronaldo?

«¡Era mejor!». No: «Podría haber sido mejor». Aún tiene alguna dificultad con la lengua italiana, todavía prefiere hablar el dialecto de su ciudad natal. Eso hace que sus palabras sean más divertidas, pero no menos megalómanas. Por ejemplo, cuando afirma con firmeza que muy pocos jugadores han sido más geniales que él y que muy pocos han tenido un bagaje técnico más completo:

  • Lionel Messi, obviamente, su GOAT absoluto. 
  • Andrés Iniesta y Zinedine Zidane, los magos del centro del campo.
  • Ronaldo, Ronaldinho y Neymar. 

Luego añade: «Cassano. ¡Me gustaba muchísimo! Sabía chutar, tenía un último pase único. Era fuerte físicamente. Era genial. Di lo mejor de mí también en los grandes equipos. Y eso a pesar de no entrenarme nunca y de tener siempre cinco o seis kilos de más». 

Lo dice alguien que en 18 años de carrera ganó una Liga española con el Real Madrid (vista desde la grada) y un Scudetto como protagonista con el Milan. Alguien que en la selección italiana se hizo notar sobre todo cuando, como después de la semifinal de la Eurocopa 2012, volvió a celebrarlo en el campo en calzoncillos. 

«En el fútbol no cuenta solo ganar títulos. Cuenta la belleza del juego»

Y, sin embargo, muchos campeones que jugaron con él confirman su talento: Francesco Totti, Ronaldo, Ronaldinho, Zlatan Ibrahimovic nunca lo han desmentido. 

Solo José Mourinho y Cristiano Ronaldo, a quienes Cassano considera a ambos sobrevalorados, han respondido. Se dice que CR7, molesto, le envió la lista de sus trofeos. Mourinho, en rueda de prensa, lanzó un dardo: «En el Inter no habría ganado ni la “Coppa della Lombardia”». Pero Cassano no puede hacer otra cosa que reírse. 

«En el fútbol no se trata solo de ganar títulos. Se trata de la belleza del juego», repite.   

En el Bari, la Roma, la Sampdoria, el Milan y el Parma vivió muchos meses positivos, mejorando a sus compañeros: la Sampdoria dio un gran salto de calidad sobre todo gracias a él, para luego volver a la mediocridad tras su salida. Pese a las continuas peleas y las frecuentes despedidas, durante casi veinte años fue uno de los jugadores más influyentes y queridos de Italia. Hoy incluso aparece en un diccionario, un detalle que, eso sí, lo sitúa por delante de CR7.   

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